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5 octubre, 2020

¿Es posible encontrar buenos vinos para el postre?  Para realizar una buena elección es necesario conocer algunos aspectos determinantes que harán que el caldo maride perfectamente con todo tipo de postres.

Si eres un enamorado de los vinos, descubre el apasionante mundo de este maravilloso líquido combinado con los postres. Te adentraras en una nueva realidad de sabores y matices que te sorprenderán tanto a ti como a tus invitados

 A continuación, te mostramos  consejos para que la elección del vino para cada tipo de postre sea un acierto.

EL MEJOR VINO PARA LA SOBREMESA

En aquellos postres con sabor dulzón, como pueden ser los helados o los dulces tradicionales, debes tener precaución con el vino elegido. Si la elección no es la correcta, estropearás el sabor tanto del postre como del vino. Por ejemplo, para las tartas de chocolate negro se recomienda un vino que refresque la boca, con bajo toque de dulzor y capaz de matizar los aromas del chocolate a través de su elegancia. Para satisfacer estas premisas, el ideal será un cava semiseco (de las variedades clásicas del cava). Este elegante espumoso sorprenderá a tus invitados por su amplio abanico de matices.

PARA POSTRES CON ALMENDRAS O FRUTOS SECOS VARIADOS

Para los famosos postres de almendras, como las tejas y cigarrillos de Tolosa o el pastel de nueces, los vinos idóneos son aquellos que presentan consistencia y matices aromáticos frutales de naranja o cereza. El motivo radica en la buena combinación de estos vinos, diferentes y peculiares, con los frutos secos. Los mejores serán aquellos de alcohol vínico y macerado con buenas pieles de naranjas amargas.

PARA POSTRES DE HELADO

Los postres de helados atesoran dos características que determinan qué vino elegir: el dulzor de su sabor y la baja temperatura a la que se sirven. Para que el vino combine con estas dos cualidades debes optar por un vino dulce natural que añada al maridaje los matices necesarios para sorprender a tus invitados.

VINOS PARA POSTRES CON QUESOS

Quizás este sea el tipo de postre con el que resulta más fácil combinar el vino. El motivo es que el queso, debido a sus sustancias naturales, bloquea los receptores del sabor en la boca y enmascara los posibles errores. Para los postres con queso, una buena elección será un morapio con cuerpo, tradicional, como los que se utilizan con los quesos de leche de oveja o de cabra.

MARIDAR VINOS CON GALLETAS

En épocas como la Navidad se consumen numerosos variados postres como rosquillas y mantecadas Dichas pastas, elaboradas con harinas, azúcar y frutos secos, dan forma a las sobremesas de todas las comidas de esta época del año.

Los vinos que mejor maridan con las galletas son los vinos dulces, como los de tipo moscatel o chinchón.

VINO BLANCO

La respuesta es claramente sí. Un buen vino blanco para el postre no debe ser empalagoso y ha de tener un grado de acidez medio y balanceado. Una regla marcada por los mejores sumilleres del mundo y que puede resultar útil es que “cuanto más oscuro es el postre, más oscuro debe ser el vino”.

Esta sencilla afirmación deja claro qué tipo de postres son los ideales para combinarlos con el vino blanco.

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