16 noviembre, 2020
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3 señales ocultas de que sufres de estrés

El estrés puede adoptar mil caras y generarse de miles de formas distintas. A veces un problema laboral puede ser el detonante o basta con sentirnos culpables ante cualquier fallo para que el estrés haga acto de aparición. Pero venga de donde venga lo que está claro es que no siempre da la cara como nos muestran en las películas, con prisas y arranques de actividad frenética. Aquí tienes tres señales que, si las sufres, pueden ser un indicativo de que estás más estresada de lo que eres capaz de reconocer.

Tomas más cafeína que antes

Si tu incremento de las sustancias que usas para activarte se ha incrementado en los últimos meses, presta atención. Necesitar de estimulantes para conseguir un nivel de energía normal que te permita lidiar con el día a día no es tan común como quieres creer.

Por norma solemos ignorar lo que nuestros niveles de energía nos indican, pero hacemos mal porque son una pista clara de cuál es la carga mental que estamos soportando. Es más, la baja energía alimenta el estrés y el estrés da de comer a la baja energía.

Un estudio de la Universidad alemana Johanes Gutenburg concluyó que cuando alguien se agota en su trabajo, ese agotamiento repercute en su capacidad para realizar su trabajo de forma negativa, lo que a su vez le genera más estrés que a su vez agota a la persona aún más. Es la pescadilla que se muerde la cola. Si la vida se te hace cuesta arriba hasta que no te tomas el tercer café, quizá tu problema no sea el cansancio, sino el estrés.

Te despiertas cansada

Acostarse a las diez levantarse a las siete y despertarse agotado, no solo no es sano, es que tampoco es normal. Si descartamos que sufras apnea del sueño o que haya un bebé recién nacido en tu vida (dos motivos que van a impedir el descanso nocturno), existe una tercera razón que explica ese agotamiento matutino: el estrés.

A no todas las personas el estrés les provoca insomnio, hay gente que, desafortunadamente, duerme sin interrupciones ocho horas cada noche, pero despierta agotadas al día siguiente. Si este es tu caso, necesitas chequear tus niveles de estrés urgentemente.

Todo te da pereza

Una tarde en el sofá mientras afuera llueve y hace frío, es un planazo. Pero cuando las salidas y los contactos con lo amigos se reducen tanto que, al final, pasas más tiempo con Netflix que con otro ser humano, cuidado.

Tras esa pereza que te da día sí y día también el vestirte para bajar a la calle a dar un paseo se puede esconder algo más que la desidia. Una investigación de la Universidad de Medicina de Harvard ha catalogado a la pereza como un síntoma de depresión y estrés.

Si en los últimos tiempos eres más pasiva que activa en tu tiempo de ocio y cada vez que puedes te inventas una excusa para faltar hasta a una videollamada, piensa bien por qué estás huyendo de tu vida social. ¿No será por estrés?

 

 

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