28 septiembre, 2020
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Mantén tus plantas espectaculares con estos trucos

Tienes  una planta de interior y ahora tiene sus hojas amarillas, languidecen y se caen. Parece como si no se encontrara cómoda con ninguna de tus atenciones. La vida de una planta dentro de casa casi nunca es fácil. Las condiciones en tu hogar serán siempre las más confortables para ti, pero no tienen por qué obedecer a las necesidades de tus plantas.

  1. Falta de luz

La ausencia de luz suficiente es una de las razones más habituales por las que una planta de interior se pone como opacada.

No todas aceptan esta situación de la misma manera; es justo decir que las hay con requerimientos más escasos . Pero como norma general las plantas de interior han de colocarse cerca de una ventana, balcón, vidriera o galería; con luminosidad suficiente para poder realizar su función más vital.

  1. Exceso de agua

Las plantas de interior, al tenerlas dentro de casa, necesitan un riego menos frecuente.

Estamos acostumbrados a hidratar en abundancia las plantas del jardín o la terraza cuando llega el verano, para después reducir de forma notable la frecuencia al acercarse el invierno. Debe ser así, es lo correcto, por efecto de la intemperie. Pero las plantas de interior se encuentran más protegidas y no acusan tanto las estaciones.

No quiero decir que no tengas que aumentar la dosis de agua en la época de más calor. Deberás hacerlo, es evidente, pero en menor medida de lo que se esperaría en una.

  1. Falta de humedad ambiental

El anterior consejo es muy apropiado para ciertas plantas de interior (crotón, espatifilo, costilla de Adán o tronco del Brasil, por ejemplo). Las plantas adoptadas en nuestras casas son especies en su mayoría tropicales, que gustan de un alto índice de humedad.

Es evidente que las condiciones en una vivienda distan mucho de simular el trópico, pudiendo las plantas aquejar algunos inconvenientes. Las hojas con puntas secas es el síntoma más habitual. Pero lograrás evitarlo con algo de cariño. Las pulverizaciones frecuentes suelen funcionar: procura mojar solo las hojas (evita tocar las flores).

  1. Temperatura adecuada

Los cambios bruscos de temperatura o las corrientes de aire son otro problema habitual para las plantas de interior, que suponen con frecuencia la pérdida de sus hojas.

Ya sabemos que estas plantas se encuentran cómodas dentro de cierta horquilla térmica (normalmente entre los 15 y 25ºC), aceptando algo de variabilidad entre el día y la noche o entre el invierno y el verano, pero no les gustan los cambios muy pronunciados.

  1. Cambio de maceta

El trasplante a una maceta mayor se hará inevitable con el crecimiento de la planta. Excepto en algunas especies, como la mencionada orquídea, no es bueno que las raíces se encuentren apretadas: tienden a enrollarse, al buscar cómo crecer, y acaban por ocupar todo el espacio, quedándose sin aire.

También al principio, recién adquiridas, es conveniente el paso a un recipiente más grande.

  1. Abonar

Este punto está muy relacionado con el anterior. Las reservas en el sustrato se agotan pronto, sin embargo hay que seguir alimentando la planta.

Las carencias de nutrientes se harán evidentes si no se toman medidas (aquí tienes una guía de los síntomas reflejados).

Sobre todo es importante no fallarle a la planta durante la época de crecimiento, también durante la de floración.

Desde la primavera al otoño, puedes utilizar abono líquido (cada quince días), junto con el agua de riego. Atiende las indicaciones del envase: no te pases con la dosis o quemarás las raíces.

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