26 febrero, 2021
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10 beneficios de la mantequilla de maní

La mantequilla de maní posee muchas propiedades que resultan muy beneficiosas para el organismo.

Muchos tienen la creencia de que se trata de un producto artificial que lejos de ayudar a las personas las perjudica, pero te informamos que no es así.

Aunque te cueste creerlo, la mantequilla de maní es muy buena para las personas, siempre y cuando no se consuma en exceso (como todo).

Y te vas a sorprender de algunos de ellos y además vamos a romper con algunos mitos que hay alrededor de la mantequilla de maní.

  • Controla el azúcar en sangre

Un puñadito de cacahuetes nos proporciona el 35% de la cantidad recomendada de manganeso, un mineral muy importante que nos ayuda a metabolizar los hidratos de carbono y las grasas. Además, el manganeso está implicado en la absorción de calcio y nos ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre.

  • Previene complicaciones durante el embarazo

Seguro que has oído hablar de la vital importancia del ácido fólico durante el embarazo. En muchas investigaciones científicas se ha constatado que las mujeres que ingerían por lo menos 500 miligramos de ácido fólico durante la etapa de gestación redujeron las posibilidades de que el feto presente alteraciones serias en el tubo neural.

  • Previene la aparición de cálculos biliares

Nos puede resultar raro que un alimento con la mala fama de ser especialmente rico en grasas tenga esta magnífica propiedad. Pero es cierto: el consumo moderado de cacahuetes ayuda a nuestro organismo a reducir la posibilidad de padecer cálculos biliares en hasta un 30%. Comer entre 70 y 100 gramos de maní nos proporciona una dosis extra de inmunidad contra este trastorno.

  • Potencia la memoria

Nuestra salud mental y cognitiva también se ve beneficiada si comemos cacahuetes. El maní tiene unos nutrientes claves, la vitamina 3 y la niacina, que proporcionan una mejor salud para nuestras neuronas, lo que a la postre potencia la capacidad para retener datos.

  • Regula los niveles de colesterol

 Los mismos nutrientes que protegen nuestro cerebro son los que nos ayudan, a su vez, a regular y mantener unos óptimos niveles de colesterol. Además, el contenido en cobre de los cacahuetes previene que los niveles de colesterol malo se disparen y a la vez aumenta los niveles de colesterol bueno.

  • Previene y combate los síntomas de depresión

Hemos hablado en muchas ocasiones sobre la depresión, sus causas y sus síntomas frecuentes. Uno de los nutrientes que ayudan enormemente a evitar o superar este cuadro psicológico es el triptófano, un aminoácido esencial que regula la producción de serotonina, una hormona que, entre otras cosas, mejora nuestro estado del humor y nos aporta bienestar.

  • Protege la salud cardiaca

Las investigaciones en el campo de la cardiología vienen demostrando que consumir cacahuetes frecuentemente está asociado a una menor incidencia de trastornos cardíacos. Los antioxidantes y las grasas buenas que contienen estos frutos secos, además del ácido oleico monoinsaturado, que es uno de los principales nutrientes que protegen el corazón.

  • Mejora la salud cognitiva y previene la demencia

La niacina, presente en los cacahuetes, es uno de los nutrientes más importantes para la salud de nuestras conexiones neuronales. Las personas que consumen este nutriente son hasta un 65% menos propensas a padecer trastornos cognitivos, tales como demencia o Alzheimer. Un pequeño puñado de cacahuetes diario nos aporta hasta un 30% del valor diario recomendado de niacina.

  • Protege de algunos tipos de cáncer

¿Has oído hablar de los fitosteroles? Uno de ellos, el beta-sitoserol, lo podemos encontrar en muchos aceites vegetales, legumbres, semillas y otros tipos de vegetales, y también en los cacahuetes. Esta sustancia está directamente relacionada con la prevención de las enfermedades oncológicas, puesto que inhibe el desarrollo de ciertos tumores.

  • Ayuda a perder peso

Seguramente pueda resultar sorprendente que un alimento particularmente graso pueda ayudarnos a adelgazar. Sin embargo, varios estudios han detectado que las personas que comen frutos secos un par de veces a la semana suelen tener una menor propensión a engordar, comparativamente a aquellos que raramente o nunca los comen.

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