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12 octubre, 2020

Una mujer exitosa tiene una manera muy particular de comportarse y de ver la vida. Adoptar su mentalidad y sus hábitos te ayudará a lograr cualquier cosa que te propongas. No importa si buscas éxito profesional, en tus relaciones personales o en el amor.

El triunfo comienza en un lugar muy básico. Es un impulso, una manera de pensar y de actuar. Lo que determina el resultado en cualquier cosa que emprendes son tus hábitos, tu mentalidad y la manera en que respondes a las circunstancias que se te presentan.

Una mujer exitosa no se hace de la noche a la mañana. Se va formando con pequeñas acciones en su día a día. El triunfo es un estilo de vida.

  1. Invierte en tu desarrollo personal

Aprende a ir más allá de tus propios límites. Cuando tienes el deseo de lograr algo, es porque hay un impulso de crecimiento dentro de ti. Hay algo que te llama a salir de tu zona de confort y expandir tus horizontes.

Busca maneras para crecer y aprender, para constantemente ser una mejor versión de ti misma. Mientras más desarrolles tus fortalezas y habilidades, tendrás más capacidad para tomar mayores retos, los cuales traerán mayores recompensas y satisfacciones.

  1. Termina lo que comienzas

Las cosas sin terminar son fugas de energía. Roban tu atención y no te permiten enfocarte en lo que estás haciendo.

Aprende a cerrar ciclos en tu día a día. Comienza con las cosas pequeñas. Cierra la puerta del cuarto cada vez que salgas. Haz tu cama justo después de levantarte. Guarda las cosas que ya no utilizas. Limpia tu espacio de trabajo al final del día.

     3.  Fija objetivos

Si no sabes a dónde quieres ir, nunca llegarás. El planteamiento de objetivos ayuda a saber qué es lo que quieres y en qué te debes enfocar.

Puedes hacer mucho, trabajar mucho y lograr mucho, pero de nada te servirá si al final obtienes algo que no querías.

Date un tiempo para conectarte contigo misma y ver cuáles son las cosas que en verdad te interesan.

Plantea objetivos que se basen en tus más profundos deseos y tenlos siempre presentes. Esto te permitirá comenzar a moverte en su dirección.

  1. Planea

De nada sirve un objetivo si lo dejas de adorno. Después de decidir qué quieres, tienes que buscar la manera de hacerlo realidad.

Tu tiempo, dinero, atención y energía son limitados. Necesitas aprovecharlos al máximo y para eso sirve la planeación.

Acostúmbrate a planear tu día, tus finanzas personales, tu tiempo y tus actividades. Al principio puede costarte trabajo  pero si persistes, te acostumbrarás a mantener tu vida ordenada.

El orden te permitirá ver en qué estás desperdiciando recursos y cómo usarlos de una mejor manera.

Comienza con lo más sencillo. No tienes que inventar sistemas novedosos, leer libros ni llenar tu teléfono de apps. Haz una lista de las cosas por hacer en tu día o guarda las notas de compra en un sobre para analizarlas después.

Si te acostumbras a planear las cosas cotidianas, será más fácil planear el camino hacia tus grandes aspiraciones.

  1. Toma acción

Los objetivos y los planes se ven bonitos en el papel, pero hay que hacer algo para que no se queden ahí. Muchos sueños se mueren porque nadie los materializa.

Si no quieres que los tuyos tengan una lenta y penosa decadencia, tienes que comenzar a actuar.

Lo mejor es comenzar con la mínima acción posible. Si quieres escribir un libro, lo primero es decidir sobre que va a tratar. Si quieres hacer un pastel, tienes que conseguir los ingredientes.

No tienes que saber exactamente cuántos pasos te separan de tu meta final. Tampoco es necesario saber cómo los darás.

Lo único que necesitas es conocer el destino final y dar el primer paso. Una vez que lo hagas, tienes que dar el segundo. Cuando lo des, busca como dar el tercero, y así sucesivamente. Eventualmente llegarás a la meta.

  1. Persiste

En el camino hacia tus sueños, te vas a topar con obstáculos. Eso es inevitable. No importa. Son los que hacen que la vida sea divertida.

Cuando los enfrentes, no dejes que te detengan. Están ahí para probarte. Te harán crecer y te convertirán en una persona digna de tener lo que tanto deseas. Si ya fueras esa persona, no los estarías enfrentando.

Cuando lleguen, persiste. Busca cómo rodearlos, pide ayuda, reza, llora, grita,  come helado y chocolates, haz cualquier cosa pero no dejes que te detengan.

Estos bloqueos van a demandar mucho de ti y es lo que tienes que dar. Cualquier cosa que vale la pena requiere esfuerzo y dedicación constantes, así que persiste. Nunca te detengas. Te aseguro que cuando pasen sentirás que todo ha valido la pena.

  1. Enfócate en una cosa a la vez

No importa qué tan increíblemente capaz y extraordinaria te creas y no dudo que lo seas, la realidad es que tu tiempo, dinero, atención y energía son limitados.

Es más sencillo enfocarte en una sola actividad, que tratar de hacer que 20 funcionen a la vez y que  no funcione ninguna.

      8. Celebra y descansa

Recuerda que no eres una máquina. ¡Eres una chica que necesita respirar!

Incorpora tiempo de descanso en tu estrategia de éxito. Éste te dará una perspectiva amplia y creará espacio para nuevas ideas y oportunidades. Además ayudará a que tu mente y cuerpo funcionen siempre al máximo.

De nada sirven el esfuerzo y el trabajo si no los disfrutas. Date la oportunidad de sentirte satisfecha contigo misma, con tus logros, tus capacidades. Aprecia todo lo que has hecho, lo que has aprendido y lo que has logrado. No importa si todavía no has llegado a tu meta final, cualquier paso que te haya acercado a ella es digno de celebración.

  1. Una mujer exitosa siempre agradece

Todos los días date un tiempo para analizar lo que pasó y después da gracias por ello. El agradecimiento te pone en un estado mental positivo y te ayuda a sentirte satisfecha. Es una manera de demostrar al universo que estás lista para recibir más.

Hay veces que las cosas no son como te gustarían, pero no importa cuán confusa sea una situación, siempre hay algo positivo en ella. Encontrarla puede parecer difícil pero acostúmbrate a buscar esta pequeña luz y a apreciar su existencia.

Cuando te enfocas en algo, lo ayudas a crecer. Así que deja de quejarte y comienza a dar gracias.

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