Rosalpina Rodríguez, CEO de UNITEC/CEUTEC: “Encontré mi pasión en la educación”

La ceremonia de graduación de CEUTEC inició a las 6 p.m. exactas, con “Una Lluvia con Sol” del insigne Guillermo Anderson* interpretada por el coro y orquesta de UNITEC. El Rector Marlon Brevé saludó a los presentes antes de que un vídeo proyectara en pantallas gigantes una historia dibujada por Allan McDonald del padre Patricio Larrosa, orador invitado de la noche. Creador de magníficas escuelas en zonas vulnerables de Tegucigalpa, el padre, candidato a los Premios Princesa de Asturias 2017, tomó la palabra y felicitó, antes que a los graduandos, a la mesa directiva y maestros, “por  ofrecer este espacio para la educació, y dedicar su vida a esta tarea”.

Rosalpina Rodríguez, nueva CEO de UNITEC sonreía desde el público, disfrutando cada minuto del evento. Sentí una oleada de admiración y pensé: en ceremonias de graduación así, protagonizadas por funcionarios enamorados de la educación, es que se forja el futuro de un país. Me grabé cada detalle, desde la limpieza del local hasta el talento de los músicos, el orden de las familias que llegaron puntuales y la previsión para quienes arribaron tarde. La calidad de las instalaciones, los preparativos en la salita de recepción donde los directivos se saludaron antes del evento, la voz educada de la presentadora, las togas de gala de los funcionarios, la calidad del audio, el ingreso de los graduandos radiantes en sus togas. Todo reflejaba educación superior, digno escenario desde el cual se forja una patria.

El encuentro entre CROMOS y la nueva CEO de Laureate Honduras, comenzó una mañana soleada en el Campus de UNITEC, institución hermana de CEUTEC,  que opera desde 2006 cómo una propuesta para ampliar el acceso a educación superior de calidad a más personas”. A lo largo de 30 años ambas se han convertido en pilares de la educación superior privada de Honduras. Con cifras comparables a las de las grandes universidades, éstas logran que un 90% de sus egresados tanto de CEUTEC como de UNITEC, logren un empleo en su campo de estudio.

La ingeniera Rosalpina Rodríguez asume el cargo tras la partida del ex rector y CEO Luis Zelaya, quien opta por incursionar en el ámbito político. Desde octubre 2016 asume la presidencia ejecutiva, dirigiendo con elegancia e imaginación la institución que ella ha colaborado a forjar a lo largo de tres décadas. “UNITEC nace de la visión de 10 hondureños valientes que decidieron crear una propuesta de educación superior basada en la calidad educativa. Hoy UNITEC es lo que es, gracias al aporte de muchas generaciones de estudiantes, de docentes y de líderes visionarios y comprometidos con los objetivos institucionales”, comenta.

Caminamos por el edificio de ciencias médicas, donde estudiantes de blanco caminan de prisa, subiendo las rampas entre los niveles. Conversábamos de todo un poco, y Rosalpina mencionó a su familia, elogiando a sus mujeres fuertes y decididas. “Lo que hoy soy como persona y profesional es resultado del legado y la herencia de muchas personas. Vengo de una familia de mujeres fuertes y luchadoras: Abuelas, tías, primas y hermanas con historias de vida llenas de retos pero también de grandes logros y amor por la vida”, menciona,agregando que los varones también aportaron ejemplos formidables. “En mi familia también hay muchos abanderados de la educación y educadores, mis padres son personas trabajadoras, honestas y con gran vocación de servicio”, puntualiza.

Escuchamos sus palabras mientras recordamos los albores de UNITEC en la década de los ochenta, cuando ocupaba un modesto edificio en la Colonia Alameda de Tegucigalpa. Treinta años después, la institución goza de un campus en constante ebullición y crecimiento, ubicado en un predio cerca de la Colonia Los Pinos de Tegucigalpa. Los modernos locales de CEUTEC en varios puntos de la capital hondureña, complementan una propuesta educativa que concibió el equipo de Rosalpina Rodríguez bajo la rectoría de Luis Zelaya.

Con la ciudad al fondo platicamos mientras Mariandrea, Saúl y Aldo buscaban espacios para hacer las fotos, programadas para unos días después. Durante el recorrido Rosalpina explicó como cada edificio tiene rasgos arquitectónicos acorde a los parámetros de su rama de estudio diseñados por la arquitecta Larissa Abudoj, quien ha sido premiada a nivel internacional por su trabajo en áreas especializadas para el aprendizaje. Este y otros detalles ubican a UNITEC a la vanguardia en la creación de nuevas carreras: Diseño de modas, gastronomía, ciencias médicas y odontología, entre otras. Todas equipadas con tecnología de punta ubicada en espacios ideales para la adecuada formación de sus alumnos.

“Me siento muy privilegiada de ocupar esta posición en UNITEC”, nos comenta. “Me tocó tomar un cargo que dejó alguien con un liderazgo muy fuerte y a quien admiro muchísimo. Sé que mi misión no es cambiar el rumbo de la institución, porque UNITEC tiene planes de largo plazo con una visión muy clara. Sé también que debo mantener ese rumbo, logrando que el gran equipo que conforma la institución viva cada día de trabajo con una visión de propósito común”.

Es notable la suavidad y firmeza con que se conduce Rosalpina. En ella confluyen amabilidad, convicción y una fuerte dosis de fortaleza e inteligencia, rasgos comunes a mujeres líderes cuya vida profesional se mezcla perfectamente con su vida personal. “Me casé joven y fui mamá joven. Conocí a Rafael a los 19 años y no nos volvimos a separar. Mi esposo además de ser un gran papá, es mi alma gemela, mi cómplice y mi principal apoyo en todos los aspectos de mi vida. Tenemos 3 hijos, Ana Sofía de 21, Rafael Eduardo de 18 e Isabella de 13, cada uno diferente, cada uno especial,  ellos han logrado sacar lo mejor de mí”, nos cuenta.

¿Cómo llegó a ser líder de una institución de tanto éxito Rosalpina Rodríguez? El secreto está en sus profundas convicciones como educadora y en una impresionante perspectiva femenina.

Sus inicios

Nos comparte que le encanta una frase de Malala Yousafzai que dice: “Existen pocas armas en el mundo tan poderosas como una niña con un libro en la mano”.

Las palabras de Rosalpina nos remontan a su propia infancia, donde nace su camino como mujer de éxito que comienza a forjarse en el hogar. Además de ser la mayor de cuatro hermanos, fue también la primera nieta y sobrina de su familia, creciendo rodeada de mucho amor en un hogar que guardaba un alto respeto por la ciencia, al igual que una fuerte sensibilidad hacia las necesidades de nuestra Honduras. Su padre es físico matemático y su madre trabajadora social, combinación de la que surgieron personajes distintos entre sí, hoy todos exitosos profesionales. Rosalpina, como la hija mayor asumió un rol maternal y protector con sus dos hermanas y hermano, este último 15 años menor que ella. “Aunque somos distintos y vivimos en 3 países diferentes, nos complementamos muy bien y los considero mis mejores amigos”, transmite. Al ser miembros de una familia que también incluye ingenieros, docentes y comunicadores tenían de donde escoger. Se siente afortunada de haber recibido una educación bien dirigida, muy cerca de su papá, quien en sus años mozos se dedicó a la docencia, llegando a ser jefe del departamento de Física de la UNAH, para después convertirse en empresario de la industria metal-mecánica; y a quien ella ofreció sus capacidades como ingeniero industrial y de sistemas recién graduada. “De mis padres aprendí el trabajo duro, a que las cosas que más cuestan son las que más se valoran, que los valores no son negociables y a servir a los demás”, expresa.

Realizó sus estudios básicos en una escuela pequeña y pasó después a graduarse en el Instituto Sagrado Corazón de Tegucigalpa. De allí partió a realizar cursos de Ingeniería Industrial y de Sistemas en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, al norte de México. Disfrutó mucho de esta etapa, integrándose a varias actividades extracurriculares que le permitieron conocer bien la dinámica de la prestigiosa institución, tantas veces asociada a UNITEC, sobre todo a sus inicios.

Una pasión clara y definida

Al entrar en esta parte de su historia, declara contundente: “Yo encontré mi pasión en la educación. Tras hacer muchas cosas (comenzó dando clases y trabajando con su padre) al final concluí que esto era lo que yo quería ser. El tema de la formación de personas para mí no solo hace todo el sentido del mundo sino que aquí he encontrado un lugar donde yo podía aportar pero al mismo tiempo disfrutar muchísimo de lo que hacía”, expresa. Es así como desde el año 2000 (a sus 27 años) Rosalpina se dedica a tiempo completo a laborar en UNITEC: “Al final fue una decisión de vida”, recalca. Su primera mentora fue la ex rectora Leticia Matay, quien dirigió UNITEC por 13 años. La dirigente y educadora ejerció una influencia clave para forjar las bases de esta institución sobre una plataforma de igualdad de género. “Muchas personas me preguntan cómo la mujer puede asumir una posición de alto mando, ya que hay un techo de cristal que muchas profesionales sienten que no pueden atravesar, quedándose en cargos operativos antes que ascender a puestos de liderazgo”. Rosalpina se considera un caso particular ya que al ser dirigida inicialmente por una mujer, no percibió su género en ningún momento como un obstáculo. “La verdad es que crecí en un ambiente bien especial. UNITEC se formó como una institución con una visión capaz de empoderar a los jóvenes, incluidas mujeres, naturalmente incorporadas al esquema. Ella (Matay) fue un ejemplo a seguir en la parte de la visión estratégica, y también en la conciencia de que yo podía, como mujer, tener la capacidad de asumir un cargo de dirección”. Se fomentó un ambiente de empoderamiento a los equipos de trabajo, de tomar una idea y evaluar su factibilidad. “Durante todo ese tiempo, aun siendo jóvenes, nos involucraba en proyectos importantes”, a la par de Luis Zelaya, a quien hizo compañía en el ascenso de los cargos desde docente a decano, jefe de departamento, Vice rectoría, en fin. Rosalpina reconoce el rol en su formación que jugaron el ejemplo y visión de Luis Zelaya, quien sustituiría a Matay unos años después en la rectoría. “Es una persona que en los últimos años me formó para tomar esta posición”, afirma. “Para Luis era tan importante liderar bien como preparar a la persona que lo va a sustituir. Él me retó a sacar todo mi potencial, asignándome proyectos que en algún momento no me sentía capaz de hacer, simplemente me los ponía en la mano para llevarlos a cabo”, revela. Se siente agradecida con estos dos fuertes mentores, Matay y Zelaya, quienes depositaron su confianza en ella, animándole a sacar su máximo potencial.

El crecimiento de UNITEC ha sido exponencial, pasando de 3,900 a 26,000 alumnos en pocos años. La reciente apertura de carreras de vanguardia, capitaliza los avances realizados a nivel mundial en la docencia de gastronomía, odontología y diseño de modas, en instalaciones que reflejan excelencia educativa.

“En UNITEC/CEUTEC somos testigos a diario de cómo la educación logra sacar el potencial de una persona, de cómo influye en su alrededor y le abre posibilidades de crecimiento personal y profesional”, afirma. “También hemos podido demostrar que los jóvenes hondureños no solo pueden llegar a ser competitivos a nivel global, sino que muchas veces destacan por su capacidad de trabajo y su actitud ante los retos”, agrega.

Viendo hacia adelante, nos comparte su noción de la tarea que le ocupa: “Durante mi gestión me he propuesto mantener UNITEC como una organización sólida, saludable e innovadora; potenciar su equipo de trabajo comprometido y enfocado en la visión institucional. Desarrollar y ampliar la oferta de programas de educación técnica para ser referentes en el país, consolidar nuestra oferta de programas en línea a nivel del país y fuera de él, proponer programas que promuevan el estudio de las ciencias en niños y niñas y crear programas de inclusión de discapacidad para colaboradores y alumnos. Son retos enormes, pero tengo la energía que me da la pasión por lo que hago y una equipo de grandes hombres y mujeres que me acompañan, especialmente el rector Marlon Brevé, quien es mi principal apoyo”, finaliza.

En cuanto a la educación en nuestro país comenta: “Honduras debe ampliar su cobertura de educación superior y la diversidad de su oferta académica. Como institución nosotros estamos aportando a esa gran tarea, ofreciendo no solo una oferta amplia de programas, sino diferentes modalidades, diferentes niveles de estudio: Desde educación media hasta doctorado”.

Del empoderamiento de la mujer

Rosalpina siente que es su responsabilidad comunicar a sus congéneres de que sí es posible asumir un cargo tan alto, y no solo a las mujeres, sino a toda organización. “Las empresas deben crear los espacios para que más mujeres lleguen a los puestos de decisión, no porque sea justo, sino porque es efectivo y está comprobado que trae beneficios para el desempeño y los resultados de esa empresa”. Procede a compartir su noción de que UNITEC mismo es ejemplo de lo anterior. “UNITEC es una institución muy “femenina”: la mayoría de cargos de dirección están ocupados por mujeres y con mucho orgullo puedo decir que la mitad de nuestro comité ejecutivo somos mujeres. El hecho de que la institución fuese liderada muchos años por una mujer, de manera natural creó una cultura donde los espacios están abiertos para todos, donde las oportunidades se fueron abriendo en base a méritos y capacidad. Esto se ha mantenido porque en la última década, UNITEC fue liderada por un hombre que compartía la visión del aporte que las mujeres pueden hacer para el fortalecimiento de los equipos y las instituciones”, acierta, y comparte: “Mi estilo de liderazgo es inclusivo, tomo con mucha responsabilidad el desarrollo de las personas y nada me llena más que aportar al crecimiento personal y profesional de jóvenes con potencial”, continúa y agrega: “Soy muy exigente conmigo misma y con los demás,  pero trabajo hombro a hombro para que las cosas pasen. Me intereso por cada colaborador como persona, por esto en este año de nuestro 30 aniversario hemos definido una serie de políticas en favor de la unidad familiar a las que hemos llamado: “Somos familia, somos UNITEC”, disposiciones que creemos fortalecerán la vida en familia de cada colaborador y nos permitirá conjugar mejor nuestras actividades laborales con nuestro insustituible rol de miembros de un núcleo familiar”.

De regreso a la noche de la graduación, el Padre Patricio concluyó su discurso exhortando a los jóvenes graduandos a compartir con los demás sus bienes y su conocimiento. El sacerdote, que recibe donativos de España y Canadá, considera que compartir es la clave para labrar un mejor futuro para Honduras y el mundo entero. Y eso es precisamente lo que ha hecho todo el staff que lidera Rosalpina Rodríguez, eso es lo que más hace un educador y es lo que hace grande a UNITEC/CEUTEC: Compartir los conocimientos y éxitos obtenidos para entregarlos a los demás.