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El sol brillaba intensamente en el cielo a pesar del pronóstico de lluvia, y allí estaba, luciendo majestuoso.

Misa en el Cristo para Don Mario Zamora Alcántara

El Cristo de El Picacho es hoy una sólida estructura, edificada y cimentada sobre la base que comenzó a erigirse este mes hace 20 años en el emblemático cerro tegucigalpense. La misa fue una bella celebración de Cristo Eucaristía, ocasión perfecta para que varios de sus realizadores se reunieran y reflexionaran, en el marco del fallecimiento del escultor Zamora Alcántara, acerca del auténtico significado de esta obra, realizada por hondureños,  pero que continúa con la especial colaboración de la providencia divina.

El evento comenzó con la misa por el eterno descanso del insigne artista, don Mario Zamora Alcántara, nuestro más importante escultor, quien ha fallecido el pasado mes de abril. Como diseñador de la efigie, se le estaba celebrando esta misa, impregnada de significado ya que se realiza en tiempo de Pascua de Resurrección. La Eucaristía fue celebrada por el Padre José, vicario de la parroquia de la Colonia Kennedy y de los Centros Umbrales de Esperanza de la Fundación Cristo de El Picacho. Estaban presentes familiares del escultor Zamora Alcántara, quienes viajaron desde la ciudad de Danlí y se pronunciaron agradecidos por la tarea realizada por su ilustre pariente, quien la consideraba su obra maestra. Estaban presentes también miembros de la Fundación Cristo de El Picacho, constructores y funcionarios, muchos que a la fecha participan de las obras benéficas que han brotado de la Fundación, entre ellas doña Elia Sara Eyl, y Olmeda Rivera, actual directora de la Fundación.

Mario Zamora Alcántara  (Honduras 1920- México 2017)

Misa en el Cristo para Don Mario Zamora Alcántara

Tomaron la palabra después de la misa doña Armida de López Contreras y don Luciano Durón, relatando a los presentes anécdotas interesantes de la construcción de la efigie, que se llevó a cabo con asombrosa rapidez desde que se propuso en el año 1997 la construcción de un Cristo en memoria del Jubileo del Año 2000 al Arzobispo de Tegucigalpa, Oscar Andrés –hoy Cardenal—Rodríguez Maradiaga.

Doña Armida relató a los presentes cómo habían sucedido los acontecimientos durante la odisea que representó su realización en los ocho meses en que se llevó a cabo la culminación total del proyecto desde que surge la idea hasta su inauguración el 16 de enero de 1998. Describió como, al hacerse casi de forma casual la propuesta al Sr. Arzobispo, para su sorpresa les dio su aprobación inmediata. Quiso la casualidad también que el escultor Zamora viajaba al día siguiente de que se le hiciera la solicitud desde México donde residía hasta su natal Honduras. Tras solicitarle propuestas artísticas para un Cristo a ser edificado en Tegucigalpa en un sitio escogido por el presidente Carlos Roberto Reina, los bocetos fueron presentados con asombrosa rapidez, optándose por la efigie del Cristo Resucitado. Es entonces cuando da inicio la dura tarea que representó la labor de recaudar los fondos necesarios para su ejecución, además de la tarea en materia de ingeniería civil y estructural aportada por la empresa, ingenieros y obreros encabezados por el ingeniero José Francisco Paredes R. El mencionado boceto fue entonces reproducido en moldes gigantes de fibra de vidrio que fueron transportados por tierra desde el Distrito Federal hasta Tegucigalpa para ser fundidos en concreto reforzado, y fue un verdadero milagro haberlo concluido en un periodo de ocho meses.

El jardín a los pies del Cristo lucia espléndido, y las flores que con primor sembró y cuidó por años doña Thelmita de Enríquez (QEPD) y ahora el Club de Jardinería de Tegucigalpa lucían su silenciosa belleza mientras doña Armida y don Luciano describían la historia. Al tomar la palabra el arquitecto, don Luciano describió con suma claridad algunos de los momentos ocurridos durante las obras, incluyendo las decisiones que su amigo don “Pupi” (nombre de cariño del ingeniero Paredes) iba tomando sobre la marcha para asegurar que la estructura fuese sólida y construida para soportar el paso del tiempo.

En fin, que la misa por el descanso de don Mario Zamora Alcántara sirvió también como espacio para hacer memoria y reflexión,  una valiosa oportunidad para reconocer que más que una estructura o escultura, el Cristo Resucitado de El Picacho representa un símbolo de fe, y que es muestra patente de que (como dijera aquella campaña de medios),”los hondureños sabemos hacer bien las cosas cuando queremos.”

La inmensa efigie en realidad fue realizada gracias a cientos, sino miles de hondureños, quienes pusieron aportaciones, empeño y talento que permitió lograr edificar el Cristo, sólido como la fe que el pueblo hondureño siente por su Señor Jesús. Una devoción palpada pocas semanas antes de esta misa por cuantos asistieron a las festividades de la Semana Santa en cualquiera de las ciudades de Honduras, en especial en Tegucigalpa.

Recalcamos que este mes hace veinte años, fue cuando comenzó a construirse el Cristo de El Picacho, que contempla una ciudad torturada y castigada por incontables penurias, comenzando por el huracán Mitch ocho meses después de su inauguración por el Presidente Reina (QEPD). La misa que reunió a casi todos sus protagonistas (lamentamos la ausencia del Sr. Cardenal Rodríguez, en este momento de viaje) resultó uno más propiciado por la Divina Providencia, nombre que casualmente lleva otra de las obras, un importante desarrollo de vivienda en Támara que la Fundación llevó a cabo tras el paso del Huracán Mitch.

Esperamos que el pueblo hondureño, en ocasión a los veinte años de esta obra, sepa realmente ver en el Cristo, la profunda fe que tiene en su Señor, y el trabajo en equipo que lo hizo posible, así como el respeto que ha primado entre cuantos siguen, hasta hoy, propiciando que la obra siga dando frutos.

Pendientes para más información acerca de El Cristo de El Picacho, pues los acontecimientos por sus veinte años seguirán apareciendo en estas páginas. Próximamente, una importante comunicación por un evento deportivo “Corramos por Cristo”, a oficiarse en junio 2017.

Misa en el Cristo para Don Mario Zamora Alcántara

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