Marcela Melara Zacapa - Cromos
MENUMENU

Además de ser una verdadera apasionada del mundo de la decoración Marcela Melara Zacapa es también una verdadera apasionada de la vida. Su energía y su naturalidad han sido el éxito detrás del canal de YouTube de El Armario, en el cual miles de personas alrededor de Honduras y el mundo han encontrado un espacio inspirador, donde se nos enseña la importancia de enamorarnos de nuestros hogares, nuestra familia, nuestros amigos y de nosotros mismos. Por medio de su canal que alcanza las 10 millones de reproducciones, Marcela nos recuerda que así como una sola pieza en el hogar puede hacer una enorme diferencia en el lugar en el que se encuentra, así debemos ser nosotros en el mundo y ser la diferencia allí donde nos encontremos.

¿Cómo nació El Armario?

Todo comenzó hace más de 30 años, cuando mi mamá y sus hermanas, después de un viaje regresaron enamoradas de las antigüedades de Guatemala y decidieron abrir una tienda para poder vender aquí esos productos.  Como en ese entonces lo que más había eran armarios antiguos, así eligieron el nombre de El Armario.

¿Cuándo comenzaste a formar parte de este gran proyecto?  

Pasaron los años y mi mamá siempre me hablaba de un show de muebles y decoración al que  ella se moría por ir y quería que la acompañara. Fuimos y ¡me enamoré de todo!  La creatividad, la mezcla de colores y texturas, los productos, las flores, en fin, estaba encantada.  Al regresar supuestamente solo le iba a ayudar a organizar lo que habían comprado pero la verdad es que me cautivó todo el proceso y me quedé. Me sentí atraída con todo de la tienda, la atención al cliente, la selección y compra de productos, y especialmente la oportunidad de aprender todos los días de mi mamá.

¿Cómo descubriste tu pasión por el mundo de la decoración?

Mi familia siempre ha sido sumamente hospitalaria, abriendo sus casas con el mayor de los cariños. Recuerdo de chiquita estar en la casa de una de mis tías y ver con cuanto amor había preparado todos los detalles de ese almuerzo, el centro de mesa, las flores, el menú, hasta la música… Pensé “Así han de atender a la princesa Diana”. A pesar de mi corta edad recuerdo sentirme tan importante, y entendí lo especial de sentirte “en casa”, aunque no sea la tuya.  Me di cuenta que la decoración tiene el poder de hacerte sentir como una princesa.

¿Te imaginabas que ibas a dedicarte a esto durante tantos años?  

La verdad que sí, hay tantas ramas dentro de la decoración que es un mundo que nunca se acaba, por ejemplo he incursionado en restauración de muebles con las pinturas Amy Howard, en la caligrafía, y hasta la pintura de cuadros. Nunca pensé que iba a ser una “empresaria” a tiempo completo, pues mi mayor y más importante logro siempre es y será mi familia. Pero sí aprecio haberme metido en este mundo de creatividad sin fin, donde a diario descubro cosas nuevas sobre mí, que me ayudan a ser una mejor madre y esposa.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Primero que logro explotar un don regalado, es increíble ver hasta donde podés llegar jugando con pinturas, telas y adornos. Y segundo, la conexión con el cliente, hacerle ver su hogar con nuevos ojos, que depositen en mí esa confianza de abrirme sus puertas y a veces hasta su corazón.

 

¿Qué es lo más bonito de trabajar en familia?

Trabajar con la familia no es nada fácil, ya que tenés la dinámica de jefe-empleado mezclada con la de madre-hija-hermana.  A la vez puede ser tu mayor bendición, ya que uno pasa gran parte de su tiempo en el trabajo y que cosa mejor que la gente con la que trabajes sea parte de tu familia. Siento que estoy en una posición privilegiada en donde veo a mis hermanas y mamá a diario, y más importante aún, luchamos por el mismo fin juntas.

¿Cómo surgió la idea de abrir un canal de YouTube?

En El Armario siempre hemos dado asesoría a nuestros clientes visitando casas para darles sugerencias, respetando siempre cada estilo y personalidad. Me moría por poder compartir las casas que transformábamos para que vieran la belleza de la individualidad. Una noche se me ocurrió la idea de hacer vídeos y tener un canal para compartir lo que estaba haciendo y que quedara para siempre archivado. Según yo iba a andar con una camarita filmándome yo sola. Dios en su perfecto plan me envió a Nacho Azcona quien confió entusiasmado en el proyecto. Recuerdo decirle: “No sé de qué se tratará el canal, pero sé que somos una familia divertida, que aquí pintamos, restauramos, preparamos arreglos, decoramos, y hasta hacemos caligrafía; así que algo tiene que salir”.

¿Cómo fue la experiencia al realizar tu primer vídeo?  

Mi intención era que en el canal saliéramos todas, pero tanto mis hermanas como mi mamá se congelaban cuando miraban las cámaras, así que poco a poco se fue haciendo más acerca de los makeovers que yo hacía. Con varios episodios filmados, en septiembre del 2015 comenzó la primera temporada. Recuerdo estar tan nerviosa y pedirle a Dios que por favor llegáramos por lo menos a 100 views… al ver que en minutos el vídeo tenía 300 y pico, comencé a pedir que por favor llegara a los 500, jajaja, por eso no es bueno medirse con números porque nunca serán suficientes, siempre querrás tener más.

¿Qué te inspira a realizar un makeover?  

No tengo límites ni reglas, estoy abierta a lo que Dios me mande y de la manera que lo haga. Hasta ahorita no me ha fallado, cada makeover ha sido una historia, ¡un mundo!  Y he amado poder jugar con tantos estilos distintos, ver a los clientes enamorarse de piezas que odiaban, o crear de cero el hogar de sus sueños, poder más que nada ver que el cliente que “no era de casa” termine enamorado de ella.

¿Cuál ha sido tu makeover favorito o el más desafiante?

De los makeovers más transcendentales que he hecho son el de la casa del futbolista Juan Carlos García (Q.D.D.G.) y el espacio dedicado a Faike Villeda (Q.D.D.G.).  Es increíble como Dios puede valerse hasta de algo tan superficial como la decoración para compartir de su amor en los momentos más dolorosos.

 

¿Qué ha sido lo más gratificante de abrir el canal de YouTube?

Mira cómo trabaja Dios, a pesar de que amaba mi trabajo, no veía cómo podía servirle a Él en una tienda de hogar. Ahora además de poder poner el nombre de Honduras en alto, el canal de YouTube me ha permitido compartir verdades bíblicas, testimonios, o simples motivaciones a quién sea que necesite escucharlo. ¡A través de la decoración he llegado a miles de corazones!

¿Por qué decidiste combinar lo profesional con lo personal en tus redes sociales?

El hecho de que somos una familia que maneja la empresa, que vivimos lo que vendemos, es una de nuestros mayores fortalezas, por lo que jamás pensé en hacer marketing de una manera impersonal.  Siempre me ha encantado conectar con la gente, desde antes de que existieran las redes sociales, yo ya enviaba emails semanales a los clientes con una frase motivadora que levantara los ánimos. En un mundo tan enfocado a la venta, a mí me interesaba llegar al corazón.  Con las redes sociales la plataforma se fue haciendo cada vez más grande, hasta que llegamos a Instagram.  Siendo esta una red más instantánea, comencé a subir momentos más personales, en casa, mi mamá, mis hermanas… siempre he creído que el amor que nos tenemos como familia es algo digno de compartir, y así como mi mamá siempre ha abierto las puertas de su casa para atender, abrimos nuestro mundo familiar a las redes y a la gente le encantó. No sé si por la originalidad, la transparencia, o lo genuino pero ellos se sienten parte de nuestra familia, y es que en una forma ¡lo son!

Sabemos que también te gusta cantar y cocinar. ¿Tienes alguna otra pasión o talento escondido?

Disfruto descubrir que cada talento es un mundo.  Ya los que me siguen saben que cocino, canto (dirijo alabanza en la Iglesia desde hace 15 años), escribo (mi papá era todo un orador público), pinto (más que nada para resaltar la caligrafía)… pero algo que talvez no saben de mí es que estoy en mi tercer año de curso de CCIAL, donde nos entrenan para ser directores de campamentos cristianos, y una vez más, he entrado a un mundo nuevo, interesante e increíble. Un campamento te da la oportunidad de salir de tu rutina, te lleva a la naturaleza donde se crean espacios para que Dios pueda hablarte por medio de lo “sencillo” y descubrir quién sos. Ver que fuiste creado para un propósito que sirve a algo mucho más grande que vos te cambia la manera en cómo haces las cosas.

¿Cómo logras el balance entre todas tus actividades?

Mi balance comienza en las mañanas. Tengo un rincón de mi casa con una banquita en frente de una vista bella; abajo de esa banca tengo todo lo que necesito para comenzar mi día: una Biblia, un diario y música. Hoy que nuestra vida puede ser medida por tantas cosas externas y cambiantes como los likes y los followers, es tan importante para mí recordar que no trabajo para un algo, sino para un Alguien. Recuerdo que antes de comenzar el canal de YouTube, tenía miedo porque si me iba bien, la verdad es que me podía volver creidísima, y si me iba mal me podía deprimir. “¿Cómo no tomarlo personal?”, le preguntaba a Dios. Me dio una frase de Tim Keller que dice: “Si tu identidad está en el mundo y no en Cristo, el éxito se te subirá a la cabeza, y el fracaso te destruirá el corazón”. Desde el comienzo le dije, está bien me meto si Vos sos mi manager, dejaré que seas mi guía en todo. Y así ha sido. Si ha sido fiel con la vida de mis hijas,  mi matrimonio, mi familia y amistades, ¿por qué no le confiaría algo tan limitado como una carrera profesional?

¿Cómo haces para mantenerte siempre dispuesta y positiva? ¿Cuál es el secreto?

Mi energía y positivismo vienen de una época oscura.  Por 10 años sufrí de anorexia y bulimia, yo sé lo que es estar bajo una adicción que te controla toda tu vida, lo que pensás y lo que hacés. Dios me liberó totalmente de todo eso, no es que mi vida cambió, es que ¡comencé a vivir! Recuerdo todavía el primer día que aprecié la belleza de una flor en mi jardín, saborear un cafecito… el poder disfrutar las cosas sencillas de la vida es la clave. Y no podés disfrutarlas si no estás en paz con vos misma.  Entender que cada segundo es un regalo de Aquel que te ama más de lo que jamás podrás merecer; no necesitas más.