Todos deseamos aprovechar bien la vida, y para ello debemos aprender a vivirla, pero “¿qué es lo que tenemos que aprender a vivir, sino ser sencillamente lo que somos? No tenemos otro quehacer ni otra exigencia añadida, no tenemos nada que “lograr”: solo vivir lo que somos.”
Para conseguirlo, es necesario despertar, llegar a descubrir nuestra verdadera identidad. En caso, contrario, corremos el riesgo de pasar nuestros días encerrados en nuestro pequeño “yo” ignorante y necesitado. Ignorante, porque no conoce la realidad de su ser; necesitado, porque solo sobrevive autoafirmándose mediante mecanismos de defensa compensatorios.
Mientras no salgamos de la trampa del yo, no podremos evitar ser prisioneros de nuestras necesidades y nuestros miedos. Si queremos acabar con ese modo de vivir y alcanzar la vida que nos merecemos, debemos primero analizar quien y como somos en realidad.
Cuatro actitudes vitales
1. VIVIR EN PRESENTE. Por lo general no vivimos en el presente porque “hemos sido educados y hemos aprendido a vivir “distraídos”, metidos en la turbulencia de la actividad y del pensamiento, hasta el punto de que hemos hecho de esa forma de vivir una segunda naturaleza. Por otra parte, nuestra mente vive enredada en pensamientos referentes a momentos que no existen: el pasado y el futuro; pensamientos nostálgicos o traumáticos sobre lo que fue y pensamientos ansiosos o fantasiosos sobre lo que será.
2. VIVIR EN PROFUNDIDAD. Si vivimos alejados del presente, sobrevivimos en la superficie, desconectados de la profundidad. Pero si decidimos iniciar el camino hacia nuestro yo profundo, comprobaremos como…
3. VIVIR EN FRATERNIDAD. En nuestra mente los pensamientos, se rigen por dos corrientes opuestas: el miedo y el amor; ambos hacen que actuemos hacia el bien o hacia el mal. Si pensamos con amor viviremos en fraternidad y solidaridad.
4. VIVIR DE FORMA CONSTRUCTIVA. Lo realmente decisivo no es lo que nos ocurre, sino el modo como vivimos lo que nos ocurre. Un mismo sufrimiento nos puede hundir o nos puede hacer crecer. Es clave, por tanto, aprender a vivir actitudes constructivas ante todo aquello que nos hace sufrir.
¿QUE HACER?
El único paso que posibilita cualquier construcción real es vivir el presente. Por este motivo debemos domesticar y entrenar nuestra mente a través de la meditación. Vivir en el presente exige plena consciencia del momento que estamos viviendo.
Ayuda práctica para vivir
Ahora:
Observe su mente sin dejarse llevar por ella. Corte los pensamientos compulsivos. Preste atención al momento. Emplee el poder de la calma. Viva el presente, sin prisa. La prisa aparece como una escapatoria fácil, por lo que la mantenemos e incluso la potenciamos; pero en realidad es suicida, porque nos impide vivir.
Con conocimiento:
Expanda su consciencia mediante la meditación. Siga el instinto de su verdadero anhelo de vivir. Considere el dolor como un gran maestro. Reflexione sobre los deseos que le dominan y comience a tomar el control de su vida.
Con los demás:
Corte sus pensamientos nacidos del miedo. Piense en las personas y en todo cuanto le rodea con amor. Reflexione sobre la Unidad que somos todos. Esa consciencia de la Unidad nos muestra la fraternidad que somos.
Con sus errores:
Acójase con bondad y de forma incondicional. Acepte lo que le hace sufrir sin dramatizar. Frente al auto rechazo y la auto culpabilidad, recíbase con bondad, de modo incondicional. Trabajando esta actitud, transformara de forma positiva su modo de vivir y empezara a desplegarse en quien usted realmente es.
| Por: Lic. Mónica M. Facussé, Psicóloga/Psicoterapeuta. Tel: 2239-79-93 |






¡Adórnate desde la cabeza hasta los pies!
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