Mary Ann Kafati: Su carrera en la moda apenas comienza

Mary Ann Kafati: Su carrera en la moda apenas comienza

Hablamos con ella y la frescura de su voz delata su juventud (¡tiene 23 años!) pero ya ha presentado  colecciones en siete (7) ediciones del Fashion Week Honduras, y cuatro pasarelas más dentro y fuera de nuestras fronteras. Graduada en Diseño de Modas de SCAD, también ha laborado con importantes nombres en Estados Unidos. Ahora en 2017 Mary Ann Kafati es una de las marcas más fuertes de una nueva generación de diseñadores hondureños. Su proyecto Estela, línea de playa elaborada a mano por mujeres en riesgo social, está disponible online y se vende más allá de nuestras fronteras.

INICIOS

Desde siempre Mary Ann o Muzzy (como la llama su gente) supo que amaba la moda, y fue muy constante en su práctica del dibujo para expresarse. El sólido desarrollo de sus habilidades desde temprano en su vida contó con el apoyo de su familia, que alentó una pasión creativa que la pequeña cultivó viendo revistas de moda, viajando, y en la sociedad en que creció. Asumió ese amor por la moda con tenacidad y con un enfoque tal, que va ganándole la carrera a un tiempo que hoy tiene a su favor.

Podemos añadir que San Pedro Sula, ciudad revestida de una naturaleza tropical exuberante ejerció también una influencia poderosa, que hasta hoy es fuente de inspiración. Desde antes de aprender a leer y escribir en este maravilloso lugar, Mary Ann dibujaba en los bordes de los diarios que leía su padre y en las servilletas de los restaurantes. Luego le compraron un cuadernito y lápices de colores que llevaba a todas partes, dibujando todo lo que le llamara la atención. Al ver películas de princesas, replicaba los vestidos de la heroína de turno, trazando sus trajes y cambiándoles el look según su gusto. Observando el ritual de su madre (también apasionada por la moda) cuando se arreglaba para sus eventos, y su proceso de elegir la ropa, se imaginaba a sí misma ya mayor, vistiéndose y tomando decisiones de accesorios y zapatos. En sus viajes por varios países desde niña, pudo comparar como cada país tenía su forma particular de vestirse acorde a su cultura. “Incluso en la escuela, vivía tan distraída con el tema de la moda, que  si tenía un examen lo terminaba rapidito para poder dibujar vestidos en la parte de atrás del examen”, ríe al recordar.

En fin, la pasión por la belleza y el diseño de modas de Mary Ann estaba más que definida y lo que faltaba era estimularla y apoyarla en esa dirección, que fue exactamente lo que sus padres hicieron. Un día, ya en sus ‘teens’, llevó por milésima vez un dibujo para mostrárselo a su papá, “lo recuerdo como si fuera ayer: era un vestido gris con vuelos”, nos cuenta y su padre, al verlo la sorprendió: “ok, Muzzy, está bien bonito tu diseño pero creo que ya es el momento de que los comiences a hacer”. Sorprendida, ya que no había pensado en esa posibilidad, voló al día siguiente junto a su madre a buscar telas para la producción de aquel primer vestido, cuyo  significado especial la llevó a ponérselo en la presentación de su primera colección en Fashion Week Honduras, a sus quince años cumplidos.

Viendo hacia atrás, Mary Ann también recuerda: “Esto empezó también porque Ángela Andonie (ahora de A-Blog Style) era muy amiga de mi hermana en la universidad, y había presentado su primera colección bastante joven también (cuando era Senior) y conociendo mi pasión por el diseño, les contó a Fanne y Alejandro Medrano. Cuando platiqué con ellos, no puedo explicarles lo bien que se portaron conmigo, entusiasmados y dispuestos a apoyarme”, cuenta. Al principio por teléfono le dijeron que presentaría su primera colección con los diseñadores novatos  por la tarde. Acordado esto, viajó a Tegucigalpa con su madre a discutir los detalles. “Cuando les hice la presentación de mi colección, yo ya tenía planeado todo: tema, fotos, diseños, medidas, arreglo de modelos, música, absolutamente todo”, recuerda. Es así como Mary Ann Kafati fue  elegida para presentarse en la pasarela de los diseñadores establecidos (se emociona al contarnos), todo un voto de confianza que los organizadores del FWH depositaron en ella, y no los decepcionó. Debuta la segunda noche de la semana de la moda junto a nombres como Carlos Campos, Tirso Rubio, y los hermanos Galeano. Fue un momento emotivo que compartió con su madre y  con las modelos, en su mayoría sus amigas, así como con gente famosa en el medio que le tendieron la mano, Bélgica Suárez  (modelo y participante en Miss Honduras/Universo) y Miguel Chong entre ellos. En aquella primera pasarela ganó  “Best Up-and-Coming Designer”, entrando por la puerta grande a la moda nacional.

“Fue gracias a Alejandro y Fanne que he tenido tantas oportunidades dentro y fuera del país, los considero como familia y los quiero mucho”, expresa. Sus padres le apoyaron a sabiendas de que sería un camino cuesta arriba, pero  ella asumió el reto con valor. “Con cada pasarela iba aprendiendo qué hacer y qué no hacer. Hoy después de once pasarelas presentadas sé muy bien todo lo que implica organizar un modelaje, desde los castings hasta el diseño, luces, música, maquillaje. He trabajado mucho y siento que seguiré aprendiendo de cada experiencia, cada una es inolvidable”. Poco después de su primera semana de la moda presentó su colección en una pasarela privada en San Pedro Sula, en el Club Árabe, que se llenó en su totalidad, ayudada por su amigo el diseñador hondureño Miguel Chong.  El año siguiente, al regresar a su segunda pasarela de FWH, Mary Ann Kafati ganó el “Best Designer” de Fashion Week.

De SCAD a NYC

Estas primeras experiencias le permitieron aplicar con propiedad a escuelas de diseño en los Estados Unidos. Su sueño, que era ingresar al Savannah College of Art and Design, mejor conocido como SCAD, se le cumplió gracias a que ya tenía un portafolio bastante fuerte. Muzzy comenzó por ingresar a un curso de 3 semanas durante el verano, lo que facilitó aún mejor su ingreso. Comienza allí una nueva etapa de su vida que la llevó a suspender temporalmente el trabajo en Fashion Week. Pero su pasión por la moda era tal que al año siguiente se preparó para presentar una colección elaborada en Estados Unidos y se vino a presentarla a Honduras.

Los años en SCAD “fueron posiblemente los mejores cuatro años de mi vida, pero también los más difíciles, porque es una de las escuelas más prestigiosas en lo que es el diseño de la moda”, por lo que le tocó enfrentarse con gente muy enfocada en lo suyo. “Mis maestros me inspiraban y motivaban, gracias a ellos (especialmente a Christopher McDonald) entendí que debía empujar mis límites y fue así como mi colección llegó a superar mis propias expectativas. Allí Mary Ann se sumergió en un ambiente donde se respiraba moda 24 horas al día y trabajaba más duro de lo que jamás trabajó hasta ese momento. “Mis ojos se abrieron a las diferentes formas de trabajar y de pensar. Hice amistades de todo el mundo: norteamericanos, europeos, latinos, en fin. Todos nos inspirábamos de formas diferentes. Lo que más impactó de mi vida estudiantil fue primero, el nivel de competencia. Éramos miles de personas peleando por nuestros intereses, lo que me despertó un hambre y un fuerte instinto de lucha. Entendí que solo la persona que pelea es la que va a avanzar”, afirma Mary Ann, quien se sintió impactada por la perseverancia de muchos de sus compañeros en SCAD. “También me impactó cómo puedo sobrevivir con tan pocas horas de sueño”. La escuela les exigía desvelarse, pasaban horas trabajando durísimo para lograr sobresalir en ese campo, altamente competitivo.

Había que dar la lucha, y eso fue lo que hizo, hasta lograr ingresar a realizar su práctica en una buena casa de modas (de hecho, logró ingresar a dos). “Conseguir un buen internship en diseño de modas es muy muy difícil. Apliqué a unas cincuenta opciones desde mi segundo año y me costó mucho ser aceptada. Algunos no contestaban, otros buscaban ciertos requisitos de experiencia, pero perseveré y perseveré. Finalmente, ya había aceptado trabajar en dos de los sitios cuando en mi último verano recibí un correo para hacer una entrevista por teléfono nada menos que en el taller de Carolina Herrera”, nos cuenta. Ya al teléfono con la legendaria casa de modas, hacia el final de la llamada Mary Ann no pudo resistirse cuando le ofrecieron la práctica. Sin dudarlo dijo que sí, y la que escribe estas líneas no puede culparla, es el sueño de todo amante de la moda penetrar el mundo de la célebre diseñadora.  “Fue así como uno se lo imagina, oficinas muy elegantes, espectaculares. La gente que trabaja allí se veía regia (¡parecían haber saltado de las páginas de Vogue!), y desde ese primer día que entré tuve la oportunidad de ayudar en lo que se necesitara. Hacía de todo, desde mandados sencillos hasta escoger telas, nos daban bastante libertad para hacerlo. En un caso logré escoger dos de las telas para los zapatos que se integraron a la colección CH que se estaba produciendo”, comenta. “Nos ponían a buscar inspiración, nos permitían hacer diseños. Trabajé mano a mano con el creative director Hervé Pierre con quien nos llevábamos bien, de hecho me invitaba a sentarme con él en su oficina contemplando el Design Wall donde estaba toda la colección”, cuenta. Entre las experiencias que vivió Mary Ann se incluye haber comido sándwiches con la mismísima Carolina Herrera en una reunión de trabajo, y empacar vestidos de boda para mujeres archi-famosas. “Cuando llegó Olivia Palermo a recoger su vestido de bodas yo  ayudé a empacarlo, al igual que el de Jessica Simpson”, nos cuenta mientras soñamos despiertas. “Preparamos todo en algunos modelajes privados, incluyendo uno que nunca olvidaré con la directora de modas de Vogue Japón, Giovanna Battaglia”, dice para nuestro asombro, imaginándonos la voz de la espectacular fashion icon italiana. En fin, que la experiencia práctica de Mary Ann fue, efectivamente de ensueño. Y no fue la única. Después de salir de CH, Mary Ann Kafati ingresó al taller de Yigal Azrouël, el elegantísimo diseñador israelí-americano con quien logró trabajar muy de cerca, en un ambiente mucho más relajado que en CH.

Podemos seguir y seguir preguntando momentos de la vida que llevó  en Nueva York,  pero tendremos que detenernos, ya que no tenemos tanto espacio y es importante conocer su labor en su patria, nada menos que nuestra amadísima Honduras. Basta concluir a este punto que sus diseñadores preferidos en el plano internacional en este momento son: Carolina Herrera, Oscar de la Renta, Johanna Ortiz, Silvia Tcherassi, Jason Wu, Victoria Beckham, Prabal Gurung, Rosie Assouline, y desde luego, nuestro Carlos Campos.

De regreso en casa

Mary Ann Kafati dejó Nueva York hace dos años. Después de hablarnos de todo aquel mundo,   nos transmite el fuerte sentido de responsabilidad que le evoca su país, del que extrañaba el verde follaje que rodea la casa de sus padres, y que nos dice “moldea mi estética, que es un poco lux-glam” ya que se inspira  en los colores y formas de la jungla. De regreso en San Pedro Sula, hoy Mary Ann está aplicando todo lo aprendido, pues su deseo es fomentar la industria de la moda en Honduras, que es relativamente nueva. “Fue una transición, y me emocionó. El plan siempre ha sido estudiar afuera para regresar a mi país y poner en práctica lo aprendido”, cuenta, transmitiéndonos también sus ideas en cuanto a capacitar a personas que aunque no tuvieron las brillantes oportunidades que ella sí tuvo, pueden aprender de ella. “En Honduras también hay diseño, debemos apoyar el talento hondureño, que es increíble. Siento que hay tantos jóvenes que talvez no tendrán la oportunidad que tuve yo de salir del país. No debe ser obligatorio, debe haber un espacio donde poder aprender para salir adelante”. Es así como Mary Ann se asocia con su amiga Rebeca Rosenthal, quien lleva la parte administrativa de la línea de ropa  de playa Estela, con piezas primorosamente elaboradas con manos hondureñas.

“Estela es una marca de trajes de baño 100 % hondureño y ahora estamos expandiéndonos a producir trabajo artesanal hondureño que pronto tendremos, Dios mediante, en grandes cadenas de venta online. Estamos apoyando a personas en riesgo social, madres solteras y otras mujeres en situación vulnerable  que invierten hasta 60 horas de trabajo para una sola pieza, con una habilidad increíble. Es un proyecto que nos está enseñando muchas cosas, y que nos emociona. Para el 1 de abril estamos organizando un trunk show. Habrá salidas de baño, piezas elegantes, diarias, caftanes, todo bordado a mano. Nuestra idea es lograr levantar a nuestro país, pero tenemos que comenzar por apoyarnos nosotros mismos, para lograr despegar a nivel internacional. Para este proyecto, de fuerte colaboración social, Mary Ann sin duda se inspira en el legado que le inspira su abuela Ruth Paz, cuya fundación del mismo nombre le ha llevado a tener en cuenta siempre este deseo ferviente por ayudar a los demás.

Finalmente quisimos preguntar a Mary Ann cuáles son sus planes, una pregunta crucial para esta chica de 23 años que sigue teniendo todo por delante (a pesar de su fantástica experiencia). “Ahora me gustaría trabajar en la casa de modas de alguno de los diseñadores que más admiro. O podría sacar una maestría (quizá en Londres), o buscar un “dream job” en España, no sé”, expresa, dándonos la idea de que en este momento se encuentra muy ocupada. “Ahorita estoy contenta, debo enfocarme en mis marcas de tal manera que pueda dominar el negocio para el día de mañana coordinarlo todo desde lejos de Honduras, mientras aprovecho trabajar en los lugares donde se me pueda presentar una oportunidad”.

Muzzy concluye reiterando su amor por su país, lugar donde quisiera pasar el resto de su vida, colaborando a enriquecer la industria y compartir las prácticas y el aprendizaje obtenido en los talleres en que trabajan sus diseñadores preferidos. “Sé que en Honduras hay talento. Mire todos los diseñadores  que tenemos: Tirso Rubio, Aldo Marcucci, Bonnie Castañeda, Gladys Gonzáles, Miguel Chong, Yoyo Barrientos, Gaby Zelaya, Jerry Cárcamo, ¡somos tantos!”.  Ayudar y fomentar la industria de la moda es su sueño, nos lo manifiesta con palabras sinceras, transmitiendo gran cariño por su país. “Tenemos que luchar juntos, trabajar juntos por el país. Hay tantos países latinoamericanos que apoyan a sus propios diseñadores y nosotros debemos hacer lo mismo para que así el resto del mundo los apoye. Prometo mantener a CROMOS informado”, concluye y agrega: “nos vemos en mi Trunk show el 1 de abril”.

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