Fotografía: Saúl Larios

Ropa y accesorios : Tulle by Pronovias y Da’lilas

Maquillaje: Katina’s Beauty Salon

Styling: Aldo Marcucci

Producción: Mariandrea Casco

Textos: Alejandra Paredes L.

 

 La alegría que despiertan las creaciones de repostería en clientes de todas las edades es un tema que la linda Ivanna Kafati entiende a la perfección. Elaborar exquisitos pasteles, postres y galletas es un tema serio para la joven, quien a la fecha no permite que nadie más que ella se encargue de preparar, hornear y decorar sus encargos, que no han dejado de hacerle desde que regresó de realizar  estudios profesionales e intensas prácticas de repostería en empresas de alto prestigio en San Francisco, California, ciudad legendaria por su exuberante tradición culinaria.

 Hija de una familia de ascendencia árabe establecida en la capital hondureña, Ivanna creció viviendo entre dos países cercanos entre sí pero con culturas algo diferentes. Como la menor de cuatro hermanos, sin duda Ivanna fue en su infancia una niña muy consentida y cuidada, hija única mujer de una estirpe que combina raíces palestinas y regiomontanas.  Ivanna vivió y estudió en la capital hondureña pero cada verano, con su madre y sus hermanos, viajaban a México a convivir con sus parientes por la vía materna, absorbiendo allá también los valores, costumbres y tradiciones del norte de este país, muy cerca de la frontera con Estados Unidos. Aquí nuestra entrevista con ella.


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CR: ¿Cómo se siente haber crecido entre ciudades?

IK: Mi papá es de Honduras, de origen palestino y conoció a mi mamá en Monterrey donde él estudiaba. La familia de mi mamá es de Monterrey y desde que nací hemos viajado a pasar vacaciones allá. Soy la menor de cuatro hijos, tengo tres hermanos mayores: Salomón es mi hermano mayor y principal confidente y consejero, Felipe es el de enmedio, y Johnny el menor, es con quien disputamos mucha atención desde chiquitos. Toda mi vida, hasta que me fui a estudiar a la universidad he vivido en Honduras, pero mis hermanos y yo nos íbamos todos los veranos a Monterrey como por 2 meses, donde aprendimos a nadar, entre muchas otras cosas. Se puede decir que Monterrey es mi segunda casa, ya que todos los hermanos y hermanas de mi mama (así como mis abuelos) viven allá. El hecho que mi mamá es de otro país nos ha enseñado a mis hermanos y a mí a adaptarnos a una cultura diferente a la de Honduras y eso me ha ayudado a ver que aunque todos seamos latinos, cada país tiene sus propias tradiciones.

CR: ¿Adónde descubrió la repostería? Nuestra vida está llena de vivencias que son las que al final nos enamoran de los temas. Haga un viaje al pasado.  

IK: Para serle sincera no sé de dónde pudo haber nacido mi pasión por la repostería. Mi abuela, de parte de mi papá, siempre ha cocinado, pero ella se enfoca más en la elaboración de comidas saladas árabes, que también son mis preferidas. En Monterrey, mi tía Paulina tiene un negocio de repostería, y es posible que por allí se haya despertado esta afición. En realidad, creo que todo empezó una Navidad cuando tenía como unos 6 años, cuando mi mamá me regaló un hornito pequeño donde podía hacer pasteles pequeños. Me acuerdo que desde entonces siempre estaba haciendo pastelillos en ese hornito y me encantaba repartirlos a mis seres queridos. Conforme fui creciendo cada vez que iba a Monterrey miraba a mi tía repostera y admiraba cada vez más sus pasteles y me imaginaba en un futuro haciendo pasteles como ella.

CR: ¿Para qué ocasiones las hacía al principio? ¿Qué sentía cuando la gente comía sus pasteles, galletitas y creaciones? Háblenos del apoyo que recibió de su familia y amigos.

IK: Como dije anteriormente desde temprana edad he estado haciendo pasteles y galletas, pero creo que empecé a practicarlo más cuando estaba en mi último año de la escuela cuando les hacía galletas a mis compañeros para todas las temporadas del año: Halloween, Navidad, Valentine´s. Recuerdo también que siempre les llevaba galletas a todos mis compañeros cada vez que uno cumplía años. Luego me fui a Boston a estudiar administración de empresas, pero aún estando allá siempre buscaba una ocasión para hacer postres, ya fuera para el cumpleaños de alguien o para llevar a alguna reunión que íbamos a tener con mis amigos. Mis papás siempre me apoyaron en mi decisión de ser repostera y me decían que al salir de la universidad podía inscribirme a algún curso de pastelería. Al terminar la universidad, antes de irme para San Francisco, estuve en Tegucigalpa por unos meses y en ese tiempo yo empecé a vender mis productos. Para Navidad hice unas cajitas de galletitas de azúcar decoradas y eso fue lo primero que vendí. Esta fue mi primera experiencia como repostera.

CR: La decisión de hacer de esto una profesión. ¿Cómo escogió San Francisco de todas las ciudades en las que pudo haber estudiado. Háblenos de su práctica y de las reposterías que conoció y que la fueron formando.

IK: Aunque habría querido desde el principio inscribirme en una escuela de cocina, mis papás me supieron transmitir lo importante que es primero saber manejar  el tema de los negocios antes de poder yo estudiar cualquier otra cosa.  Haberme formado en esta carrera (Administración de Empresas) me permitirá a futuro tener la sabiduría y capacidad no solo de hacer postres, sino que saber cómo venderlos y en general, la manera  cómo debo manejar mi negocio. Al terminar la universidad, yo estaba decidida que quería empezar clases de pastelería. En realidad no me importaba dónde estudiaría, solo sabía que quería hacerlo. Entonces un día le comenté eso a una amiga y ella me dijo que ella también quería irse a estudiar su maestría a algún lado, y decidimos irnos juntas. Estábamos entre Miami, Milán y San Francisco. Al final las dos decidimos que la mejor opción para ambas era irnos a San Francisco. Para serle sincera yo solo había ido a San Francisco una vez y en realidad no me encantaba, incluso en ese momento pensé que no era de las mejores ciudades de California. Pero al vivir ahí me enamoré de la cuidad completamente. San Francisco tiene de todo, no existía un día en el que me pudiera aburrir. Hicimos un grupo de amigos de gente que venía de todos lados: de México, Chile, Nicaragua, USA, Venezuela y eso me encantó, porque mientras estudiaba en Boston me llevé con tantos hondureños que en realidad no llegué a conocer tan a bien a tanta gente extranjera como lo hice en San Francisco. Me encantaba ir hiking o solo caminar por toda la ciudad, a veces mi caminata duraba hasta una hora, en vez de irme en carro. A mí me encantaban aquella caminatas, durante las cuales conocí callecitas y rincones que no mucha gente ha descubierto de esta encantadora ciudad. Estando en San Francisco estudié por un año y luego trabajé en tres lugares diferentes. La primera pastelería donde conseguí empleo era una muy pequeña que se llama “Pretty Please Bakeshop”. Ahí por primera vez aprendí lo que era trabajar en una pastelería. Después trabajé en otra repostería que se llama “Tout Sweet”. Ese negocio  es propiedad de Yigit Pura, un chef muy reconocido que ganó la primera temporada de Top Chef: Just Desserts. Ahí aprendí lo que es levantarse temprano para ir a hacer todos los postres que luego se envían a sus tiendas por toda la ciudad y hasta Palo Alto. Por esto me tenía que levantar a las 4:40 a.m. para estar en el trabajo a las 6:00 a.m.  ya que para las 8:00 a.m. ya los postres tenían que estar afuera de la pastelería y en camino a Tout Sweet. Después de aprender en esta repostería, trabajé en Global Gourmet Catering. Me gustó mucho trabajar ahí porque era un ambiente muy diferente a lo que estaba acostumbrada, muy profesional. Los eventos que ellos hacen son hasta para miles de personas, incluso para compañías tan importantes como Facebook y Twitter. Por esta razón, la cantidad de postres que hacíamos era muchísima y allí aprendí a trabajar con rapidez. Nunca olvidaré un evento que hicimos en el que le cocinamos para los actores de Game of Thrones porque hicieron la premier de la temporada en San Francisco. Definitivamente mi experiencia en San Francisco sin duda alguna ha sido la mejor de mi vida hasta ahora, siento que me encontré a mí misma en esa ciudad y aprendí muchísimo.

CR:¿Cómo pone en práctica su trabajo hoy, ahora que está de regreso en Tegucigalpa? ¿Cómo se llama su negocio y qué respuesta ha tenido? ¿Qué especialidades ha desarrollado y qué es lo que a la gente más le gusta?  

IK: Al regresar a Honduras la verdad yo tenía mucho miedo porque pensaba que la gente aquí no consumía tanto postre como la gente en San Francisco. Entonces le empecé a hacer pasteles a mi mamá para que se sirvieran en sus reuniones. Tuvieron buena receptividad, ya que de ahí sus amigas me empezaron a pedir diferentes recetas. Poco después decidí hacer un Instagram page y fue así como la gente me fue pidiendo más y más pasteles. Mi negocio se llama “Baked by Ivanna” y pueden encontrar todos los postres que hago en mis páginas de Instagram o Facebook. La verdad es que estoy muy impresionada de cómo la gente me ha pedido pasteles desde que llegué. Yo pensé que tal vez me iban a encargar unos dos pasteles por semana pero me han pedido muchísimos hasta 10 pasteles por semana. No ha habido ni un día en que no tenga un encargo que hacer y estoy muy agradecida por eso. La gente aquí siempre tiene eventos sociales ya sea para un bautizo, un cumpleaños o una simple reunión donde siempre quieren y se sirven postres. Mis especialidades son el cheesecake de crepas y un chocolate Cake con buttercream y nutella.

CR: Fíjese que estamos viendo la influencia de ciertos chefs en Honduras. Desde la Vanguardia Culinaria hasta el libro que hizo el embajador de Perú de cocina fusión Honduras y Perú, la idea parece ser propiciar una especie de revolución culinaria. ¿Cree usted que esto será posible también en repostería?

IK: Me he fijado que Honduras ha crecido mucho en el aspecto del arte culinario en los últimos años. Ahora ya una persona no se tiene que ir a estudiar afuera para ser chef ya que UNITEC ya abrió su escuela culinaria. Siento que gracias a esto más gente se va a motivar a estudiar para ser chef y cada día vamos a tener mejores chefs en Honduras. Creo yo que así como el arte culinario de la cocina salada está creciendo va a crecer la repostería también.

CR: Planes a futuro, Cuéntenos cómo va a seguir creciendo, si tiene planes de crear su propio negocio, o si por ahora tomará encargos de conocidos o gente que la contacta en línea. Sueños, propósitos, metas.

IK: Por los momentos quiero seguir enfocándome en solo pedidos. Quiero estar muy bien preparada a la hora de abrir un negocio y siento que para que eso suceda todavía me falta un par de años. Primero yo tengo que perfeccionar todo lo que hago para después poder enseñarle a alguien más mis recetas y sistemas, antes de abrir alguna pastelería. Yo soy muy perfeccionista con lo que hago entonces me gusta hacer las cosas con calma y tiempo, estoy joven todavía entonces me quedan unos cuantos años para poder seguir aprendiendo y mejorando lo que hago.