Loana Cáceres: más que arquitecta, constructora de futuro

Loana Cáceres: Más que arquitecta, constructora de futuro

Fotografía: Saúl Larios

Ropa y accesorios: CRASH

Maquillaje: Katina’s Beauty Salon

Styling: Aldo Marcucci

Producción: Mariandrea Casco

Textos: Alejandra Paredes L.

Aunque la arquitectura y la construcción en Honduras sean campos difíciles, hay una mujer hondureña cuya vida demuestra que en ellos se puede triunfar en grande.  Además de una  disciplina férrea, estudio y trabajo duro, Loana Cáceres posee una serie de rasgos clave. A su buen dominio de la física, la matemática, el sentido estético y el pensamiento lógico, esta guapa profesional añade un firme don de mando, talento organizativo y logístico, dotes de psicología, poder persuasivo, habilidades de negociación y una capacidad muy grande para trabajar bajo presión. Todo mientras forma una linda familia.

Para 2017 la arquitecta Cáceres se ha labrado un nombre cimentado en sólidas evidencias, a partir de sus inicios cuando se unió a las filas del Grupo Terra, cuando era una jovencita.  Hoy es una mujer que nos ha inspirado a abrir nuestra edición 2017 convencidas de la vital importancia que tiene la mujer hondureña no solo en el ámbito familiar, sino como empresaria visionaria y actora importante de una de las industrias más competitivas y complicadas de nuestra sociedad.

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Multifacética

Loana Cáceres es una mujer dinámica y vibrante, que se nota que vive, camina y piensa “a mil por hora”. Nos recibe en GIA, su estudio de arquitectura y urbanización, un piso de espacios amplios y look contemporáneo, con ventanales que inundan de luz un lugar donde se respira orden, actividad y trabajo. La conversación corre en dos vías, ya que (me permito hablar en primera persona) como hija de un prestigioso ingeniero civil que soy, de entrada sentí una inmensa curiosidad por  conocer personalmente a Loana Cáceres, de quien he escuchado gracias a su trabajo en varios proyectos, centros comerciales, industriales y sobre todo en residencias en Tegucigalpa y en la zona del Pacífico hondureño.

Complementariamente, Dios nos dio un empujoncito para llevarles una historia todavía más completa. Providencialmente, tuve la suerte de coincidir con ella y su familia varias veces en el transcurso de este pasado mes, logrando apreciar raros momentos privados por pura y feliz casualidad. Me senté detrás de ella mientras aplaudía a sus hijas en el show navideño del estudio de danza jazz de Patty Paz, me la encontré directamente enfrente en una caja pagando mientras hablaba de trabajo al celular en Price Smart, y después volví a ver (y conversé) brevemente con su esposo German, su hija y su sobrina en la fila de un banco donde también coincidimos. A todo lo anterior, se le suma la experiencia de estar presente el día de la sesión de fotos junto a su linda familia, por lo que corroboré que es una mujer proactiva, de muchas facetas. Y es así como se las presentamos aquí.

Inicios en familia

Loana Cáceres es la segunda hija de la numerosa familia que formaron don Roberto y doña Rebeca Cáceres, quienes procrearon doce hijos. Loana, desde muy joven fue una chica extremadamente responsable, “casi perfecta”, afirma con mucha seguridad en sí misma. Vivía enfocada en colaborar en su casa y sacar adelante sus estudios, sin duda inspirada por los enormes esfuerzos de sus progenitores para dar una formación integral a una familia tan numerosa. “Era un poco nerd”, ríe, explicando cómo ella siempre sacó buenas calificaciones y contándonos la frecuencia con que ocupaba cargos de liderazgo en sus aulas en el colegio María Auxiliadora, donde aprendió mucho de las religiosas del reconocido centro educativo salesiano. Como la hija mayor de tantos hermanos, absorbió como esponja el sentido organizativo de su madre, quien debía multiplicarse y planificar su tiempo casi a la perfección para sacar adelante a su docena de hijos, tanto con los deberes escolares como en sus actividades extracurriculares. “Yo realmente no sé cómo ella lo hacía”, comenta al recordar que cada uno de sus hermanos participaba activamente en diferentes deportes y actividades según su vocación. Su madre se apoyaba mucho en Loana  en medio de tanta actividad, y como hija mayor a ella también le tocó supervisar y organizarse: “Me tocó ser como la segunda mamá de mis hermanos: recogía notas, iba al súper, aprendí a manejar antes de los 16 años, hablaba con los maestros”. También se acostumbró a organizar asuntos relativos a su casa y a las actividades con la iglesia. “Dios hizo una historia en la que me permitió organizar cosas: desde obras de teatro, ayudaba a las monjas, a mis hermanos, a mis padres, en fin”, cuenta. Sus padres, ambos destacados profesionales (él es sociólogo y ella arquitecta), vivían ante todo, dedicados a la iglesia, a sus actividades en el Camino Neocatecumenal de Tegucigalpa, involucrándose a tal punto, que su hijo mayor Leonardo es sacerdote diocesano misionero del catecumenado y “todos mis hermanos hoy son miembros del Neocatecumenado y uno es numerario”, comparte. Hoy también todos son profesionales o están camino a serlo: sus nombres son Leonardo, Juan Pablo, Judith, Desireé, Gabriel, Alejandra, Daniel, Claudio, Rebeca, Gracia y el menor, Luis Andrés vive con ella y estudia ingeniería civil. Nos brinda toda esta información mientras nos abre la galería de su aparato celular, compartiendo varios de los recuerdos recientes, incluyendo las fotos del ochenta cumpleaños de su abuela que reunió a toda su familia extendida: “fue una fiesta lindísima, un recuerdo totalmente inolvidable”, cuenta mientras vemos fotos de la enorme progenie de sus abuelos, una familia unida y feliz.

Hoy, la arquitecta Cáceres es más que una hija y hermana. Es madre también de tres hermosos hijos: un varón y dos hijas, a quienes brinda el mismo apoyo y cariño que sus padres le regalaron. Es igualmente una esposa feliz, casada con German Castañeda, venezolano, hombre a quien ama y admira mucho, y quien le apoya al cien por cien en la formación de su familia.

Mujer de carrera

Ante todo, es preciso acotar que Loana Cáceres  es una destacada profesional de la arquitectura y la construcción, carreras que comenzó a ejercer desde muy jovencita, el día en que, siendo estudiante de arquitectura en la UNAH, debió sustituir a su madre (ocupada en asuntos de iglesia) en la presentación de un proyecto al arquitecto Freddy Nasser, quien estaba camino a formar el Grupo Terra. Algo debió haber adivinado el empresario ya que al día siguiente de la presentación le ofreció trabajo en su empresa constructora.  En las empresas del arquitecto Nasser, la joven trabajó diez años, antes de emprender su propio negocio de desarrollos inmobiliarios, denominado GIA, donde está por cumplir sus primeros diez años.

Sonríe al recordar el dinamismo de don Freddy y la pulcritud de doña Elisa su esposa, quienes reforzaron sus habilidades organizativas y de atención al detalle.  Con ellos vivió la curva de crecimiento del grupo, uno de los más exitosos de la historia reciente en Honduras.

Esta afortunada contratación en Terra representó para ella un comienzo firme en la industria del diseño y de la construcción, posicionándola en el corazón de un grupo de empresarios clave, quienes no sólo la han contratado para que les diseñe sus oficinas y edificios, sino también sus residencias y casas de playa. La arquitecta Cáceres no ha parado desde entonces diseñar y construir todo tipo de estructuras, destacadamente, hermosas residencias.

Sus comienzos en Terra, sin embargo, fueron modestos, limitándose a supervisar a un maestro de obras en las primeras actividades de expansión del grupo. “Supervisé la construcción de todos sus requerimientos de infraestructura, entre ellos el diseño de edificio Emce Choloma, complejos de bodegas El Rincón, complejo de bodegas Metalco en El Polvorín en San Pedro Sula, remodelación y aplicación de oficinas grupo Terra en la colonia 21 de octubre, así como el complejo de playa Gaviotas, entre otros proyectos”, explica en su hoja de vida. Pero esto fue solo el principio.

Cáceres fue escalando en la estructura organizacional de Terra a lo largo de aquella década, asumiendo la gerencia de varias de las empresas del grupo, lo que le dio la oportunidad de viajar por toda Centroamérica, trabajando y conociendo mercados vecinos. Por estos años refuerza sus conocimientos cursando una maestría en INCAE Business School en Managua, donde conoció a German, su esposo: “no solo saqué un master, sino un míster”, nos cuenta divertida. Son muchas las anécdotas que nos cuenta la arquitecta, y que revelan el carácter de una mujer fuerte y perfeccionista, pero que también fue creciendo gracias a duras experiencias que le ayudaron a madurar y a conocer a las personas sin juzgarlas.

Pero su experiencia laboral no solo se limitó al quehacer arquitectónico. También la llevó a participar en importantes proyectos ejecutados por Terra, entre ellos, la imagen corporativa y logotipos de la red de gasolineras UNO, de nivel internacional, labor que respaldaría la realización de un trabajo similar para la clínicas Porsalud, años después.

Entre los trabajos más destacados en Terra, sobresale su participación en el Edificio Corporativo del Grupo Terra en Los Almendros, en la remodelación de los aeropuertos internacionales de Tegucigalpa, Roatán y San Pedro Sula, y en Nicaragua y en el edificio de oficinas y tiendas de Enitel (Empresa Nicaragüense de Telecomunicaciones). “Para este proyecto desarrollamos la marca Enitel Móvil en todo el territorio de Nicaragua incluyendo la marca, mobiliario e imagen corporativa completa tanto de las tiendas como de las oficinas corporativas desarrollando más de 3,000 m2 de oficinas”, elabora.  Destacan también el edificio de Oficinas Enersa en Choloma, edificio corporativo de MEGATEL y  tiendas de telefonía celular a nivel nacional  (incluida imagen de marca, mobiliario y rotulación total de tiendas), complejo residencial Liquidámbar (52 residencias en Lomas del Guijarro Sur) y la evaluación  conceptual y financiera de proyectos inmobiliarios como el complejo de golf Armenta en San Pedro Sula, complejo corporativo Morazán, el desarrollo habitacional La Leonesa en El Hatillo de Tegucigalpa y muchos más.

Para 2007, la arquitecta tenía consolidada su reputación, y estaba lista para emprender su propio negocio, que concibió  como empresa de desarrollos inmobiliarios. Sin embargo, dada la experiencia lograda hasta ese momento, su nueva empresa se convirtió en una extensión del trabajo realizado con Terra y de otras empresas que habían  contratado sus servicios independientes.

En GIA ha desarrollado proyectos a nivel nacional del área comercial, oficinas y residencial tanto en la ciudad como en las playas, sobre todo en el Golfo de Fonseca. No solo esto. Loana Cáceres se ha ido especializando también en la integración de la imagen de marca a los diseños arquitectónicos. En su hoja de vida consta que corrió a  su cargo el diseño completo de la nueva imagen de TIGO a nivel nacional, con la remodelación de 8 nuevas tiendas. También tuvo el privilegio de realizar la remodelación completa del edificio sede de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa  y el diseño, construcción y diseño de interiores de las oficinas de EMCO, en el edificio 777.

Expresa Loana: “En todo este rol profesional me toca estar igualmente pendiente de mis tres hijos así como de cuidar y mantener un matrimonio feliz, ya que es una tarea igual de demandante estar al frente de una casa para lograr el ansiado equilibrio entre hogar y profesión, a la vez que cultivar un interior espiritual”, expresa, terminando con un buen consejo: “hay que dar cuentas de los talentos luchando duro”.

Al momento de nuestra plática, recordamos en sus modernas oficinas el ambiente de intenso trabajo y concentración que alguna vez, hace muchos,  muchos años, vivimos en carne propia, y de repente, nos inunda un sentimiento de nostalgia, a la vez que de alegría.

La industria de la construcción en Honduras tiene en la arquitecta Loana Cáceres la muestra viva y patente de que la mujer hondureña se ha emancipado totalmente en este campo, y no solo esto. Demuestra también que distamos mucho de vivir en la “edad de piedra” como hemos escuchado decir recientemente a algunos hondureños, y que hay razones de peso detrás de los hermosos desarrollos residenciales, comerciales, turísticos y deportivos que están surgiendo en Honduras.

La modernidad nos ha alcanzado y es un orgullo que sea una mujer quien lleve la batuta.

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